«Somos lo que comemos». Esta afirmación se aplica a los seres humanos, pero también a nuestros animales.

La nutrición es de fundamental importancia en la prevención de enfermedades en perros y gatos.
De hecho, con la dieta adecuada:

– No habrá problemas dermatológicos (como caspa o alergias cutáneas)

– Nuestros animales tendrán más energía, las hembras tendrán menos problemas durante la gestación y la lactancia.

– En general, el sistema inmunológico será más fuerte y por tanto más capaz de defenderse de virus, bacterias y menos predispuesto a desarrollar enfermedades degenerativas.

Pero, ¿qué hay que saber sobre la alimentación de nuestros animales? Analicemos los tesoros fundamentales, necesarios para asegurar una nutrición adecuada a nuestros amigos.

Los perros y los gatos son carnívoros:
a diferencia de nosotros los humanos, que somos omnívoros, nuestros amigos de 4 patas son carnívoros. De hecho, su sistema gastroentérico se caracteriza por: un estómago que tiene un pH más ácido que el nuestro y un intestino más corto con menor desarrollo del ciego. Por estos motivos, los perros y gatos pueden tolerar los alimentos crudos mejor que nosotros, pero al mismo tiempo digieren alimentos ricos en fibra, como verduras y frutas (productos que, por otro lado, deben estar abundantemente presentes en la dieta de los herbívoros ).

Necesitan una dieta rica en proteínas:
los perros y gatos han evolucionado como depredadores, por lo que necesitan una dieta con un alto porcentaje de proteínas y un bajo contenido en carbohidratos (especialmente el gato que es un «carnívoro estricto»). De hecho, un exceso de este último puede conducir a diversos problemas de salud, como: patologías intestinales, alergias, diabetes, obesidad y también a un consiguiente estrés en el sistema inmunológico, abriendo así las puertas a enfermedades neoplásicas.

La calidad es clave:
Además de la cantidad de proteína que debe estar presente en la dieta de perros y gatos, también debemos considerar su calidad. Preferimos los alimentos elaborados sin añadir aditivos ni aperitivos y, sobre todo, con carnes ecológicas, utilizando las partes más nobles de la canal (pe pechuga o muslo en el caso de las aves) y evitando utilizar las partes que se definen como «derivados» como : patas, pico, piel, plumas y huesos. El método de cocción también es muy importante, es preferible utilizar cocción al vapor, grill o incluso hervir, siempre que estas no se realicen a altas temperaturas que alteren la calidad de la propia carne.

Dra. Valentina Cangiamila Veterinaria Egresada de la Universidad de Pisa, consultora en nutrición animal.